viernes, 8 de febrero de 2013

Lágrimas en la lluvia, de Rosa Montero


Madrid, Región Europea, Estados Unidos de la Tierra; 14 de enero de 2109
Unos insistentes golpes en la puerta de su casa despiertan a la detective Bruna Husky, una tecnohumana (también llamada replicante o rep) de combate. Unos instante más tarde su vecina, una rep de cálculo, se abalanza sobre ella e intenta estrangularla. Unas horas después Miriam Chi, la carismática líder del MRR (Movimiento Radical Replicante) le contrata para investigar los extraños suicidios de varios replicantes ocurridos en las últimas semanas en Madrid. Encargo que no le satisface ni por la clienta ni por las repercusiones del caso, pero se ve forzada a tomarlo para desahogar sus mermadas finanzas.
Y de repente, la vida de Bruna se llena de hombres entrando y saliendo intempestivamente de ella. El militante rep Habib, el cargante inspector de policía Paul Lizard, el enigmático memorista Pablo Nopal, el líder racista prohumano Hericio, Maio el omaá vagabundo, el entrañable archivero Yiannis, y por encima de todos, Merlín. El persistente recuerdo que siempre la acompaña. Cuatro años, tres meses y veintinueve días (si lees la novela lo entenderás).
Todo esto se produce en medio de una segunda “Guerra Fría” entre los 3 Estados que existen: los EUT (la Tierra), un Estado “democrático”, a mitad de camino entre la democracia de los EEUU en los 50-60s y la española actual, cogiendo lo peor de ambas. Cosmo, un mundo artificial que gira en la órbita terrestre, hipertecnológico, “igualitario” y “feliz” en la misma medida que pudo serlo la URRS. Y Labari, otra plataforma artificial girando alrededor de la Tierra, ésta creada entorno a un concepto religioso, la creencia en el Único (Dios perfecto y puro), con igual exigencia de Fe ciega en los líderes que la anterior pero con una organización en castas más marcada e influencias medievales en la vida cotidiana (como los juicios por ordalía).
Lágrimas en la lluvia (título sacado del famoso monólogo de Blade Runner http://www.youtube.com/watch?v=z7g3uT5N5XQ ) es una novela de ciencia ficción escrita por una novelista que no es habitual del género. En realidad, el escenario futurista sólo es eso, un escenario por el que pulula nuestra protagonista y todos los personajes que la rodean. Un marco para hablar de algunas de las eternas preocupaciones del ser humano: la soledad, el miedo a la muerte, la desesperanza, la pérdida de seres queridos. No menos importante son los temas sociales tratados. El miedo y el odio hacia los que son diferentes, la privatización de servicios sociales básicos como la sanidad y sus consecuencias para la población con bajos recursos, la manipulación mediática de la información con fines políticos, el consumo de sustancias tanto legales como ilegales para evadirse de las miserias de la propia vida y todo lo que trae asociado (tráfico de drogas, adicciones, delincuencia).

Los que busquen una novela sin fallos a nivel científico, con explicaciones verosímiles a todo, mejor que no lo intenten. Pero si te gustaría imaginar cómo sería Madrid dentro de 2 siglos, si devoras las historias de detectives y no te importa que la protagonista sea una mujer fuerte, amargada, sarcástica, contradictoria, algo violenta y al límite del alcoholismo (como suelen ser casi todos los detectives de novela negra), o te encantó Blade Runner, este puede ser un buen libro.
Repleto de personajes interesantes, sobre todo masculinos, ya que son los que más abundan, pero también femeninos. Me gustan especialmente Lizard, el policía, que nunca tienes claro si quiere ayudar o entorpecer a la protagonista. Si cree en ella o la está investigando. Si le cae bien o la detesta.
Y Yiannis, el archivero. Amigo incondicional de Bruna, idealista y algo inocente. Un caballero a la antigua usanza es como lo describe Bruna en una ocasión. Interesante la manera que tiene la autora de introducirlo. Hábil recurso literario, tanto para mostrarnos el contexto en el que nos movemos como para presentarnos al personaje, al margen de la subtrama que desarrolla.
Ya que no he puesto una cita al principio del artículo, como suelo, os la dejo aquí.
-          Vamos Husky, tú sabes que estamos totalmente discriminados. Somos una especie subsidiaria y unos ciudadanos de tercera clase.
Si, Bruna lo sabía. Pero pensaba que la discriminación contra los reps se englobaba dentro de una discriminación mayor, la de los poderosos contra los pringados. El mundo era esencialmente injusto. Tal vez los reps tuvieran que soportar condiciones peores, pero por alguna razón a la detective le ponía enferma sentirse perteneciente a un colectivo de víctimas. Prefería pensar que la injusticia era democrática, y atizaba sus formidables palos sobre todo el mundo.

Saludos desde el Olimpo

sábado, 26 de enero de 2013

Historial de Rexus (Dark Heresy)

Tal como había dicho, aquí está la historia de Rexus, soldado Imperial:


Escoria, gusano, malnacido… eran algunas de las palabras que nos dedicaba a mi hermano y a mí nuestro querido padre. Mi nombre es Rexus Aestus, ex soldado de la Guardia Imperial al servicio de la Inquisición. Mi trayecto hasta el momento actual no fue precisamente un camino de rosas…

Nací y me crié en el mundo de Perpilan Terminuas, en el límite oriental del sector Ultima. Soy el benjamín de una familia minera desestructurada desde el momento de mi nacimiento, puesto que el mismo día que llegué al mundo me llevé la vida de mi madre. Desde ese momento mi padre se dio a la bebida y al juego, gastando casi todos los ahorros que ganaba en su paupérrimo oficio.
Fruto de sus malas compañías y sus malos hábitos llegaba día si y día también ebrio a casa decidido a pagarlo conmigo y con mi hermano Icarus. Sin embargo, siempre que venía a por mi, Icarus se interponía encarándose con padre, y recibía más golpes de los que le tocaban por día, todo por que no me dieran a mi. Mi hermano siempre fue mi guardián y protector. 

Cuando cuando cumplí los 8 años la paradoja del destino dio de nuevo un vuelco a mi vida… fruto de las constantes juergas y mala vida, mi padre murió. Mi hermano entonces contaba con 11 años, por lo tanto no nos pudimos quedar en casa. Nos desalojaron del lúgubre agujero donde vivíamos para instalarnos en otro aún más tétrico, un orfanato de niños de guerra. Allí vivimos nuestras rebeldías entre puñetazos y añejas canciones de guerra. Ante los relatos del Caos que contaban mis compañeros yo me aferraba a la Luz del Emperador, para no caer en el oscurantismo y para sacar de él valor.
Huelga decir que un orfanato es un lugar donde el pez grande se come al chico. Pues bien, yo era el pez chico, y de nuevo mi hermano Icarus, al que estaba muy unido, volvía a sacarme las castañas del fuego. Se nos veía siempre en pareja, él haciendo triquiñuelas y yo secundándole. Era tan carismático que pronto se convirtió en una especie de líder entre nosotros los desarrapados. Así paso nuestra adolescencia hasta el día en el que, a los 16 años, echaron a Icarus del orfanato.
A los 3 meses de su partida me escribió una carta. Por lo visto se había visto envuelto en una reyerta pública donde había dejado a un facineroso paralítico. El tribunal le dio a elegir entre servir en las máquinas de las inmensas naves imperiales o engrosar las extensas filas de la Guardia Imperial. Mi hermano optó por lo segundo, y parece que no le fue mal.

Cuando me llegó la hora de salir del orfanato me encontré con mi buen hermano Ícarus. Lo vi cambiado, más disciplinado, radiante: había logrado llegar en muy poco tiempo al rango de sargento dentro de una unidad de Leman Russ (carros ligeros). Al mes del encuentro me encontré trabajando en las mismas minas en las que trabajó mi desdichado padre. Cada vez tenía menos contacto con mi hermano. Tanto es así que, llegó un punto en el que simplemente dejó de dar noticias de su vida. Yo seguí con mi vida, intentando vivirla de la manera más digna posible; sin embargo un accidente en la mina que estuvo a punto de acabar conmigo y mis excesos puntuales con la bebida me hicieron replantearme la vida. Quizás pudiera llegar a ser tan brillante como mi hermano. Quizás pudiera tener disciplina, autocontrol y quizás alguna muchacha con la que compartir catre. ¿Dónde podría encontrarlo sino en la Guardia?
Me alisté con las mayores ilusiones: viviría mil aventuras, se me conocería por mi valor, ascendería rápido y quizás pudiera llegar a ser un marine. Pero al poco esa emoción dio paso a la desesperación. Los superiores nos trataban pésimamente, no se comía bien (y ya es decir diciéndolo yo), el armamento era pésimo… en definitiva, una jodida mierda. No destacaba en nada, y eso me hizo sumirme en una gran depresión, de la que me salvó mi férrea fe en el emperador.

Fueron pasando los años, y poco a poco me hice con la vida castrense: patrullas, inspecciones de barracón, patrullas, escoltas, más patrullas, limpiar las habitaciones a los oficiales,… mi vida iba transcurriendo sin más novedades. Forjé lazos de camaradería con mucha gente mientras pasaron los años, incluso llegué al rango de Escudoblanco. Tomábamos el pelo a los novatos, bebíamos,… vivíamos el día a día rezando para que no nos movilizaran ante el reciente movimiento de los enjambres tiránidos.
Fue uno de esos días cuando, estando en el barracón apostando dinero con mis camaradas, cuando llegó un mensajero con dos cartas. Abrí la primera sobre mi catre, y leí atónito la solemne comunicación firmada por un tal capitán Afranius, en la que daba noticia de la defunción de mi hermano en servicio heroico contra los enemigos del imperio. No lloré, el orgullo y la vergüenza ante mis compañeros me lo impidieron. Pese a ello y con los ojos emborronados abrí la segunda carta, que parecía tener algo dentro. Cayeron sobre mi saco unas chapas de identificación, idénticas en forma a las que llevaba yo, pero estas estaban ensangrentadas, y aparte del número de serie tenían un nombre: Ícarus Aestus, 1131 Div-CL-GI 3-Bon. Saqué un legajo del sobre en el que ponía muy escueto: “Tu ermano qeria que te las entrejase con la carta. se fuerte camarada. Brando Octilio”. También había una carta ensangrentada en algunas partes. Era de mi hermano.

Estimado Rexus

Cuando leas estas palabras seguramente haya muerto. Preparo esta carta de antemano por si acaso me pasara algo, nos han mandado entrar en acción y ya me conoces, me gusta ser previsor.
Siento no haber tenido contacto contigo desde hace años, no tengo excusa. Me enteré de que habías entrado en la Guardia, y eso me alegró. Quiero que sepas que todavía te guardo en mis plegarias. Eres y serás siempre el camarada que está a mi lado. Ojalá cuando nos veamos sea dentro de mucho mucho tiempo. Siento toda esta palabrería, los pensamientos me vienen tan rápido…
Necesito que me hagas un favor. Hace tiempo que estoy con una chica, Taeda Nitaris, una guardia imperial del 475 de infantería de la GI. Si muero debes encontrarla y sacarla de la Guardia y protegerla. Huid lejos si hace falta, pero que nada le pase: dentro de sí lleva a mi hijo, al que me prometió le daría tu nombre.
Se que eres un hombre entero Rexus, te enseñé para ello. Cuida de Taeda, de mi hijo, y sobre todo cuídate tu. 

Te quiere tu hermano

Icarus


Aquella noche apenas pude dormir; cuando desperté parecía que había dormido un par de minutos. El sargento me dio una misión para esa semana: llevar unas cajas a un inquisidor que estaba estudiando unas ruinas eldar en unas minas. Me pusieron por primera vez al mando de una escuadra de verdes reclutas conscriptos. Los llamábamos “los maravillosos de las dos semanas”, porque era todo el entrenamiento que recibían antes de lanzarlos a la guerra. Junto conmigo salían de patrulla mis buenos amigos Jena la pecosa y Artus el piojo.
Fue un viaje de varios días a través del escarpado terreno salvaje de Perpilan, donde ayudado por mis amigos logramos controlar la situación con los novatillos. Al cuarto día llegamos al destino, pero algo nos dio mala espina. Efectivamente, había unas ruinas eldar, pero estaba todo desierto, con un silencio que atenazaba el corazón. Artus se adelantó un poco hacia la entrada de las minas para ver si había alguien dentro. De repente, con un grito agónico surgieron de las ruinas asquerosos mutantes y otros horripilantes engendros caóticos como una enjambre furioso. Artus gritó: “¡Van a por las cajas!” antes de que un engendro le atravesara el ojo con un aguijón. Enfurecidos, Jena y yo tomamos la situación ordenando fuego. Los reclutas se comportaron bien, disparando como locos a todo aquello que no vistiera el uniforme imperial. Hubo un par de los nuestros que sucumbió, pero la situación parecía estar controlada. O eso pensábamos.
De entre las ruinas surgió la impresionante figura de un inquisidor tan oscuro como su armadura, cubierta de símbolos heréticos. He de reconocer que ante esa visión me oriné encima (y más de uno detrás de mí se cagó); recé a la Luz del emperador para que me protegiera y pudiera cumplir aquello que mi hermano me había pedido.
Sin mediar orden todos abrimos fuego hacia la abominación, que rodeada de una maligna aura de poder, invocó alguna oscura aberración y… cuando me dí cuenta la oleada de odio y putrefacción me tiró al suelo. La sangre había salpicado mi cara: había reventado las entrañas de dos muchachos que estaban frente a mi, y tendido en el suelo pude ver en un ladeo de cabeza como Jena yacía en el suelo con la cabeza atravesada por pinchos que salían de su sanguinolenta cabeza… Entre vómitos de sangre me incorporé lo justo para ver que todos mis compañeros habían caído. Me tumbé boca arriba mientras vi entre la neblina de mis ojos como la oscura figura se acercaba sonriente con oscuras intenciones. Vi mi final y pensé: “bueno Ícarus, parece que nos veremos más pronto de lo que habíamos pensado. Siento no haber podido cumplir contigo.”

Sin embargo parece que el Dios-Emperador escuchó mis plegarias demostrando su piedad, pues en el instante en el que pensaba me reuniría con mi hermano aterrizó estrepitosamente una cápsula de desembarco marcada claramente con los símbolos de la Inquisición. El hereje se giró sobresaltado, pero al instante tuvo que defenderse al ser atacado por una sombra que surgió del transporte. Otro inquisidor, esta vez de los míos, lo combatía con una fiereza y destreza como no he visto nunca, relumbrando sus insignias a la luz del mediodía.
Me arrastré sobre mí mismo para alcanzar mi fusil, apenas me podía mover. Sentía como si una garra gigante oprimiera cada una de las articulaciones de mi cuerpo, cerrándose impulsivamente a cada golpe de armas entre los inquisidores. Al alcanzar mi fusil vislumbré una extraña forma, un portal de disformidad como aquellos que me describieran mis compañeros de orfanato. Sabía que de ahí no iba a salir nada bueno, como efectivamente comprobé a los pocos segundos: una terrorífica criatura estaba empezando a dibujar su sombra tras aquella morada luz putrefacta. Su cabeza asomó por el portal, el miedo me paralizó, era más horroroso que todo lo que acababa de ver. Estaba acabado. Sorprendentemente sonó una voz en mi cabeza: “¡Levanta maldito! Supera tu miedo… si vas a morir, llévate por delante a ese bastardo del caos!”. Con un grito ciego de ira agarré una granada de mi pechera con una mano y me levanté ignorando todo dolor. Grité para darme valor al tiempo que avanzaba hacia el portal a la carrera. Lancé la granada y… no recuerdo nada más. Solo una fuerte explosión, un pavoroso graznido rompiendo el ruido de la lucha, y oscuridad en la mente.
Recuerdo leves fragmentos: estar a hombros del inquisidor que me salvó la vida. Cuando desperté estaba en un centro sanitario inquisitorial.donde un intendente acólito me informó entonces que acababa de ser reclutado por la Inquisición al servicio de Mirantis.




Espero que os haya gustado. El próximo artículo será de cosecha propia.

Saludos desde el Olimpo

¡He vuelto!

Hola a todos!

Sé que he estado alejada del blog casi un año. Eso para un blog es casi darlo por muerto... ¡Pero no!
Aún hay salvación para éste rincón del ciberespacio. Prometo enmendarme. Intentare publicar algo por lo menos cada 2 semanas.
El siguiente artículo no será propio. Será el historial de personaje de uno de los compañeros de célula de Galatia. Espero que os acordéis de ella, porque pienso publicar sus aventuras.
Nos vemos pronto (espero)

Saludos desde el Olimpo

miércoles, 8 de febrero de 2012

Mundodisco, novelas independientes II: Pirómides


¡¡Hola a todos!!

He vuelto. Y os traigo una nueva entrega de la saga de mundodisco.
Si en Ritos Iguales conocíamos a brujas y magos, en Pirómides pasamos brevemente por uno de los escenarios más conocidos del mundodisco: Ankh-Morpork, una ciudad con personalidad (y hedor) propios. Aunque en este caso nos quedamos en la parte más selecta de la ciudad.

“Ah, Ptraci era realmente especial… Sus canciones siempre conseguían animarle. Cuando Ptraci dejaba de cantar la vida parecía mucho más hermosa y digna de ser vivida”

Me gusta empezar las reseñas con una cita del libro. Quizás esta no tenga nada que ver con el argumento, pero es una muestra perfecta del tipo de humor que vais a encontrar en el.

Este libro es una parodia del Antiguo Egipto (Djelibeyi), aunque no exclusivamente. También aparece la Grecia Clásica y sus grandes pensadores, la religión y, sobre todo, la tradición. Todo visto desde la óptica de Terry Pratchett, lo que lo hace mucho más divertido.
Un reino anclado en el pasado, un Gran Sacedote amante de las tradiciones, el mejor matemático del Mundodisco, muchos dioses cabreados y unas pirámides muy “temporales”. Todo esto será lo que encuentre Teppic, un Asesino recién licenciado que debe volver a su país después de la muerte de su padre para ocupar el cargo de éste: Faraón y Dios de su pueblo. Aunque no tiene muy claro cómo hacerlo, sobre todo lo de conseguir que el Sol salga. Su padre no llegó a explicárselo antes de saltar por el balcón. Al menos ya sabe que volar NO es uno de sus poderes divinos.
Mientras aprende tendrá que lidiar con Dios, el Sumo Sacerdote, al que no parecen gustarle mucho los cambios que Teppic quiere hacer, sobre todo los referentes a la fontanería. También está el asunto de la pirámide de su padre, claro. Ningún faraón puede pasar a la Otra Vida sin una pirámide en condiciones (aunque suponga endeudar al reino OTRA vez). Aunque impedir una guerra entre Espadarta (en libros posteriores llamada Tsort) y Efebia tampoco resultará fácil, sobre todo con la manía de las dimensiones de bolsillo de aparecer y desaparecer en el momento más inoportuno. Y el uniforme de Ptraci no es el más adecuado para permitir a un hombre joven pensar con claridad. Menos mal que ha recibido la educación de un Perfecto Caballero (el Gremio no admite menos entre sus filas) y un puñado de habilidades extra. Puede que haya trabajo extra para la Muerte…



Una novela muy divertida. En mi opinión, junto con Regimiento Monstruoso, la mejor de las Novelas Independientes. Hay partes que las disfrutas más si sabes algo de historia y mitologías griega y egipcia (las partes en Efebia-Atenas con todos los filósofos me encantan). Y probablemente todo lo relativo a la construcción de la Gran Pirámide hará las delicias de físicos y/o amantes de la ciencia ficción. Hay una curiosa teoría sobre los efectos de las pirámides.
También conoces mejor el Gremio de Asesinos, parodia obvia de los Gremios de fantasía, pero también de los colegios ingleses para niños ricos. Con sus dormitorios comunes, sus exámenes, sus normas de comportamiento y vestuario. Es una parte que no puede dejar de leer cualquiera que quiera saber más sobre una de las instituciones emblemáticas de Ankh-Morpork. Nihil motifi, sine lucre.

Me dejo muchas cosas en el tintero pero no quiero destriparos el libro. Espero haberos despertado la curiosidad.


Saludos desde el Olimpo

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Historial de Galatia Administra Nabucorum (Dark Heresy)

Hola a todos!
Estoy jugando una partida al Dark Heresy (es en el mundo de Warhammer, desde el punto de vista de unos acólitos de la Inquisición) con mi novio y algunos amigos. La semana pasada me dio por hacerme el historial de mi personaje, y me quedó un relato que me gustó bastante. Ahí os lo dejo.


Galatia Administra Nabucorum
Apariencia:
Como la mayoría de los nacidos y criados en el vacío mi rasgo más destacable y el que más extrañeza suele causar es mi tono de piel, que es de un blanco azulado. Soy bastante esbelta, apenas peso 70 kilos, lo que no es mucho teniendo en cuenta mi 1,95 m. de estatura. Mis ojos son de un tono violeta bastante peculiar incluso entre mi gente. Un rasgo del que me siento particularmente orgullosa es de mi pelo, de un color negro oscuro, larguísimo, que recojo en intrincados peinados que puedo llegar a tardar horas en completar. Es mi única concesión a la coquetería.
El resto de mi aspecto es bastante austero. Siempre he vestido túnicas amplias y cómodas ceñidas con un cinturón, con multitud de bolsillos donde guardo todo tipo de cosas: desde una placa de datos hasta una bolsita con mechones de pelo de toda mi familia, el único recuerdo tangible que me llevé al dejar mi nave. Tras mi ingreso en la Inquisición el color grisáceo, sin ningún tipo de tinte, de mi túnica ha sido sustituido por el granate del Ordo Inquisitorum. Mi atuendo se completa con un abrigo de cuero tachonado que me pongo cuando salimos de la nave. Todo esto me da un aspecto que, por decirlo suavemente, resulta extravagante. Pero como debido a mi procedencia la mayoría de las personas me van a mirar mal, no veo razón para cambiarlo.
Historia vitae
Mi nacimiento, o debería decir mi salida de la incubadora, se produjo hace ya 45 ciclos solares. La mayoría de las personas consideran una medida extrema gestar a los bebes en incubadoras, pero en el espacio es la única forma de asegurar un correcto desarrollo del feto debido a la perniciosa influencia de la disformidad. Los embarazos a la vieja usanza son demasiado arriesgados.
Mi nave natal, como indica mi gentilicio, es la Nabuco, del tamaño de una ciudad planetaria, y con una población media de 200.000 almas. Mi padre Tarsus también nació en ella y nunca ha pasado fuera periodos superiores a unos pocos días estándar. Su puesto como administer de la Nabuco (asistente de registros) hizo muy fácil que se aprobara mi entrada en la profesión, a la que me sentía inclinada, ya que en el espacio se tiende a heredar la profesión de los progenitores.
Mi madre, Aelia, también es nacida en el vacío, aunque nació y se crió en otra nave, la Ilión, más pequeña que la nuestra. Ésta quedó destrozada, convertida en un pecio más del espacio después de sufrir un ataque de bandidos y conseguir escapar por los pelos. Afortunadamente era una nave de experimentados comerciantes que tenían buenas relaciones personales y comerciales con nosotros, lo que supuso su admisión en la Nabuco.
También tengo un hermano mayor, nacido 7 ciclos antes que yo, Galo, al que he estado siempre muy unida. Cuando contaba 18 años empezaron a manifestarse sus habilidades psíquicas, por lo que tuvo que irse un tiempo para someterse a la autorización imperial, el Consejo de mi nave no era partidario de buscarnos líos innecesarios teniendo un psíquico no autorizado a bordo. Esto introdujo ciertos cambios en su carácter: para empezar mi hermano, que nunca había sido especialmente religioso, consagró su vida y su alma al trono. Afirmó que durante su experiencia “había visto la luz del Emperador”. Desde ese momento se volvió tremendamente espiritual. Su devoción no pasó inadvertida, e incluso recibió un anillo de Catalium (¡de 200 tronos!), un rarísimo material como señal de ésta, una distinción que al parecer no conceden a cualquiera. Ahora vive prácticamente como un monje, sin tomar esposa ni interesarse demasiado por “las cosas mundanas”, como él mismo las llama. Al volver Galo, el Consejo decidió venderlo a otra nave a cambio de una ruta comercial más segura. Ahora es el navegante de una pequeña nave comercial, una vez al año las rutas de nuestras naves se cruzaban y nos veíamos uno o dos días. Actualmente nos mantenemos en contacto por mensajes esporádicos ya que, como es bien sabido, las comunicaciones en el espacio no son muy rápidas.
La venta de mi hermano y nuestra separación forzosa supuso un duro golpe para mí y acabó con mi fe en la infalibilidad del Consejo. Ésto hizo que surgiera en mí una vena rebelde, aunque no era algo que sacara a relucir muy a menudo. Había demasiado trabajo y poco tiempo. La Nabuco es una nave mercante de ciclo, lo que significa que siempre está en movimiento, de un sitio al siguiente. Así que si nos olvidábamos de dejar, recoger o comprar algo en un puerto no podríamos volver hasta el año siguiente, o lo que era peor, perderíamos una venta. No podía distraerme y cometer un error.
A los 17 años empecé a salir con un joven piloto llamado Marcus y 5 años más tarde nos casamos. A los 24 años fui madre de una preciosa niña a la que llamamos Megara y mi vida cambió. Mi misión en el mundo estaba ahora clara: cuidar de ese ser tan indefenso que, aunque no había salido de mi interior, era sangre de mi sangre. Me asenté, me volví mucho más tranquila, menos crítica y rebelde. Fueron los años más felices de mi vida. Pero por mucho que lo desease, no podía durar para siempre.
Hace ahora 11 años organizamos una pequeña excursión con los niños mayores de la Nabuco. Estas salidas son muy habituales y tienen como objetivo acostumbrar a los niños a moverse en el espacio con comodidad. Mi marido era el piloto y yo conseguí unas horas libres y me fui con ellos. Cogimos una nave auxiliar y nos fuimos a una zona libre de naves, para mayor seguridad. Después de un par de horas encontramos un pecio abandonado y, como no parecía haber peligro, decidimos investigar. Para los niños era una oportunidad de aprender a moverse entre restos y para los adultos una ocasión de encontrar alguna cosa que pudiésemos vender. Ese año no nos había ido muy bien y sacar unos tronos extras sería un alivio. Desgraciadamente resultó ser una trampa. Unos piratas nos atacaron. Se habían preparado bien, disponían de un inhibidor de señales con el cual nos incomunicaron con la Nabuco. A mí me correspondió volver rápidamente a por ayuda. Pero el capitán se negó. Arguyó que el cargamento que llevábamos era demasiado importante para arriesgarnos a perderlo, ya que si no llegaba completo o a tiempo el gobernador planetario, un déspota sin compasión, no nos pagaría y nuestras reservas de alimentos eran demasiado reducidas. Conseguí reunir al Consejo y presentarles el caso, pero para mi consternación, ratificaron la decisión del capitán. Abandonamos a 15 niños y 2 adultos a su suerte, entre los que se incluían a mi esposo Marcus y mi hija Megara de 11 años.
No recuerdo gran cosa del siguiente año. Me movía y actuaba mecánicamente, no podía pensar, ni sentir. Sólo deseaba que pasase ese año para volver al lugar donde todo había ocurrido. Organizamos una expedición, esta vez bien armada, pero no encontramos ni rastro de los piratas, ni ninguna pista de su paradero. Tampoco había rastro de la nave. Lo que sí descubrimos fueron varios cadáveres desnudos flotando entre los restos del pecio. Reconocí entre ellos a mi marido, que tenía varias heridas de arma láser. Le habían arrebatado todo, incluso la ropa. Después de aquello decidí que no podía seguir viviendo en la misma nave que aquellos que habían condenado a muerte a mi familia.
En ese momento surgió la oportunidad de ir a una estación de investigación. Un planeta acababa de salir de la disformidad y pedían personal para investigar si era viable hacerlo habitable. Me apunté sin dudarlo. Quería irme, quería aventuras, o tal vez una sobrecarga de trabajo, algo que me impidiese pensar. En lugar de eso, estuve 10 años aburrida, repasando multitud de datos, y con mucho tiempo para reflexionar. Había visto el cadáver de mi marido, pero no el de mi hija. Esto me hizo recapacitar. Quizás me había precipitado, quizás, a pesar de todo, mi hija seguía viva. Ese pensamiento me devolvió a la vida, me aferré a él con todas mis fuerzas. Volví a ser consciente de mi entorno.
Entonces me dí cuenta de que algo raro estaba ocurriendo en la estación. Los datos que recogíamos no eran normales, había mediciones extrañas. Informé a mi superior que, muy nervioso, me sugirió que me metiese en mis asuntos, que otros ya estaban investigando. En principio no hice nada, pero días más tarde descubrí que, en contra de todas nuestras órdenes, había un equipo de tierra. Y que había vuelto de una expedición con “algo” que parecía interesar mucho tanto al director de la estación como al jefe de proyectos. Con la confianza en la autoridad ya mermada, prácticamente inexistente, decidí tomar cartas en el asunto: recogí todos los datos de que disponía y envié una baliza-sonda a la Inquisición. Tres semanas más tarde me desperté, extrañada por el súbito silencio de la estación. Salí a la zona común y me encontré a un hombre inmenso, bastante más alto que yo, enfundado en la armadura de combate más impresionante que había visto nunca. Estaba cubierto de sangre y rodeado de los cadáveres de todos los integrantes de la estación. Me miró y me dijo: “Tu eres la que envió la baliza, ¿no es así?”. Yo asentí. “Ven conmigo”. Su tono de voz me dejó bien claro que rechazar la oferta no era una opción que me fuese a gustar. Cogí mi petate y le seguí a su nave. Allí me dijo que había demostrado una gran iniciativa al avisar a la Inquisición, pero que la insubordinación se castiga con la  muerte, y me ofreció unirme a la Inquisición. Mientras nos alejábamos, la estación de investigación explotó.
Después de eso el Inquisidor Miranthis, me llevó a Alcres Tertius, un planeta del Sector Última donde he pasado los últimos meses. Estuve varias semanas en un campamento de la Guardia Imperial donde trataron de enseñarme a manejar armas de fuego, aunque eso nunca ha sido mi fuerte. Afortunadamente no maté a nadie. También tuve que memorizar multitud de códigos y claves usados por la Inquisición, aunque ésto me resultó más fácil. Al margen de esas semanas con la Guardia, donde estuve fuera de mi elemento, el resto del tiempo lo he pasado adiestrándome y aprendiendo en las enormes bibliotecas del planeta. Dicen que mi entrenamiento está a punto de concluir, así que ahora estoy a la espera de que me asignen un destino. Mientras tanto busco información en los archivos. Estoy convencida de que ha habido otros ataques parecidos al asalto que sufrió mi familia, y rastreándolos, podré encontrar a los piratas que nos atacaron. Y una vez que lo consiga averiguaré qué ocurrió con Megara.



Espero que os haya gustado. También voy a escribir el relato de nuestras aventura. Será tipo crónica desde el punto de vista de Galatia. Iré publicando mis avances.

Saludos desde el Olimpo

jueves, 27 de octubre de 2011

La vida es sueño de Calderón de la Barca II

¡Hola a todos! Como prometí, aquí está mi análisis de La vida es sueño. Los que leísteis el resumen podéis ver que se trata de una obra con multitud de temas a tratar.
Indudablemente es una tragicomedia, género al que eran tan aficionados en nuestro Siglo de Oro. Calderón pretendía reflejar, desde la óptica del XVII, el contraste entre la creencia en la predestinación de las personas (creencia protestante) y la creencia en el libre albedrío (dogma católico). En este duelo indudablemente gana la segunda. Ya que a pesar de aciago destino que las estrellas fijan para Segismundo, al final de la obra éste cambia. Y le reprocha a su padre haber creído más en las estrellas que en la posibilidad de cambio del individuo y de sus instintos a través de una buena educación.
Hoy en día diríamos que ese cambio no se cree nadie. ¿Cómo alguien va a cambiar de un día para otro? Y de ser un arrogante que hace su voluntad sin pensar en nada más se convierte en alguien sensato que utiliza su poder sabia y prudentemente. Ya, claro.
Bueno, pues nos lo han vuelto a hacer tragar. Seguro que la mayoría habéis visto la película de Thor, y el increíble cambio de comportamiento que tiene después de pasar 48 horas en la Tierra sin poderes especiales. ¿No os suena? Un príncipe privado de su rango por su padre. Y que es tan guay que es capaz de cambiar permanentemente y ser la mejor persona del mundo en 2 días. En fin, argumentos consistentes, ¡si señor!
Y no olvidemos que ambos cambian en parte por el amor de una mujer. ¡Ah, el Amor, que Todo lo Redime! (adoro los tópicos románticos, aunque solo sea para poder burlarme de ellos).
Aunque claro, eso de que Segismundo esté enamorado de Rosaura es relativo. Primero Estrella es una belleza, luego Rosaura es el sol que hace palidecer a las estrellas, pero al final se acaba casando con Estrella. Este chico no puede ser más indeciso.
Aunque Rosaura da para una entrada aparte, no os voy a hacer sufrir tanto (bastante hacéis con leer mis divagaciones durante 2 artículos). Es el prototipo de heroína del XVII, en su variante “disfrazada de hombre”. Rosaura llega a Polonia acompañada por su criado Clarín (del que hablaré más adelante) para vengar una afrenta a su honor. En su tierra natal “tuvo amores” con el duque Astolfo, quien ha viajado hasta Polonia para intentar desposarse con su prima Estrella y heredar así el reino a la muerte del rey Basilio. Rosaura ha llegado con el propósito de impedir la boda, a la fuerza si es necesario, ya que su honra depende de que Astolfo cumpla las obligaciones contraídas con ella. Para llevar a cabo semejante misión cuenta con una espada, entregada por su madre, que perteneció a su padre, al que no conoce. Éste resulta ser Clotaldo, el fiel servidor de Basilio y carcelero de Segismundo (vaya nombrecitos, ¿eh?). Pero Clotaldo, hombre de su tiempo, se pasa por el arco del triunfo el Código de Caballería y le falla una y otra vez.
Primero no le dice que es su padre, sólo que intentará ayudarla, cosa que únicamente hace una vez el rey ha perdonado la falta de Rosaura. Después, cuando Astolfo le ha salvado la vida, dice a Rosaura que debe ser agradecido, y que no puede ayudarle contra él. Le ofrece entrar en un convento y su hacienda en pago de la dote. Según el Código de Caballería un vasallo tiene la obligación de obedecer a su señor y un señor la obligación de proteger a sus vasallos (y a las personas que dependen de él). De esta forma Clotaldo debería haber ayudado a Rosaura incluso si el rey hubiese decretado su muerte. También debería haberse enfrentado a Astolfo por el honor de Rosaura ya que aunque a Astolfo le debe gratitud, su deber es protegerla a ella, que es la más desvalida en esta historia y, para más señas, su propia hija.
Una vez queda claro que Clotaldo no la va ayudar de la forma que ella quiere, Rosaura parte en busca de Segismundo (para vengarte de un hombre que te ha abandonado, te vas a buscar a un hombre que casi te viola). El primer impulso de Segismundo es tomarla allí mismo, pero como el hombre nuevo y reformado en el que se ha convertido en 1 noche (¿?), decide no hacerlo y recobrar su honor. Así después de enfrentarse a su padre, lo primero que hace es exigir a Astolfo que se case con ella.
En ese momento Astolfo demuestra la pasta de la que está hecho. Se niega a casarse con ella, ya que como Rosaura no es noble, el matrimonio no puede realizarse. En ese momento Clotaldo, que había permanecido a la sombra de Astolfo y Basilio (siempre detrás de los hombres importantes, me recuerda a Lengua de Serpiente), sale y dice que Rosaura sí que es noble, ya que es hija suya, con lo cual el impedimento de la boda se anula y Astolfo tiene que ceder. De esta forma pierde un matrimonio ventajoso y, debido a la victoria de Segismundo, el reino de Polonia.
Aunque a Clotaldo también se le ve el plumero. No admite en ningún momento que sea el padre de una extranjera que ha cometido crímenes (aunque sean involuntarios) contra el rey y que demás está deshonrada hasta que ve la oportunidad de quedar bien salvándola y sin perjudicar su propio honor. No es lo mismo ayudar a una mujer deshonrada, que tenerla por hija. Su honor también estaba en juego y era mejor que no lo supiese nadie.
Clarín. Éste es un personaje prototípico de nuestro teatro, es el criado gracioso. O bien por ingenio, o por torpeza, o por las situaciones absurdas en que se ve metido (generalmente una mezcla de estos 3 elementos) era el punto cómico de estas obras. Por ellos podemos saber cual era el humor que gustaba en la España del XVII. Y como podéis comprobar sólo lo nombré una vez en el post anterior. No me gustan estos personajes, no los encuentro graciosos, y sus escenas supuestamente ligeras ni me hacen gracia ni me parecen pertinentes. Si quiero leer algo acerca de un pícaro, tengo el Lazarillo o el Buscón. Lo que no necesito es que este personaje inunde todas las obras, como desgraciadamente solía ocurrir.
De todas formas, no hay que dejar que la lógica y otras pequeñas cosas nos hagan disfrutar de las grandes obras de nuestra literatura. Aunque no lo parezca La vida es sueño es una obra que me encanta y que os recomiendo a todos, especialmente si alguna vez tenéis la oportunidad de verla representada. Me he dejado algunas cosas en el tintero, pero ya vale de divagar. Espero vuestros comentarios.

Saludos desde el Olimpo

martes, 18 de octubre de 2011

Pilares 2011

¡Hola a todos! Seguro que por el título os podéis imaginar de qué va el artículo. ¿No? Venga, os doy una pista. No va de la juerga que me corrí la semana pasada.
A diferencia de otros muchos zaragozanos yo estuve currando todas las fiestas y casi no pude hacer nada. Me contrataron en un puesto y estuve 9 días haciendo y sirviendo crepes en Interpeñas. Para los que no lo conozcáis es un recinto que se monta para las fiestas, al aire libre, con 6 carpas y capacidad para 40.000 personas. Como os podéis imaginar es una especie de macro fiesta organizada a medias entre el organismo de la Peñas de Zaragoza y el Ayuntamiento.
¿A qué viene todo esto? Bueno, pues como es normal 9 días de trabajar en un sitio así dan para unas pocas anécdotas.
Antes que nada, lamentar profundamente la muerte de 2 jóvenes este año. Al parecer al salir del recinto subieron por un acceso a la autopista. Uno de ellos fue atropellado varias veces y el otro se cayó desde el puente en el que está situado ese tramo de autopista a la calle. Una auténtica pena. Mi más sentido pésame.

Después de la nota trágica, pasemos a las anécdotas. Os voy a contar 3.
La primera es referente a los gustos culinarios de la gente cuando va borracha. La mayoría de la gente a partir de las 6 de la mañana después de una noche de juerga no distingue sabores más allá del dulce y el salado. Aunque hay algunos que llevan esa incapacidad al límite. Todo el mundo ha oído hablar de bocadillos raros, pero es la primera vez que me piden una crepe de bacón, nutella y azúcar.
Otro día una chica bastante jovencita que iba muy mal me pidió una crepe. Menos mal que la moza venía con sus amigas. A la hora de pagar sacó el monedero y empezó a amontonar monedas en el mostrador. Como no podía encontrar las monedas acabó desistiendo e intentó sacar un billete. Pero en lugar de billete sacó una bolsita con marihuana. Una amiga la vio, le cogió el monedero y acabó sacando el billete. ¿Vosotros que hubieseis hecho? ¿Le habríais cogido la bolsa si la amiga no se hubiese dado cuenta? Yo no hubiese sido capaz, pero seguro que a más de uno no le habría importado, jeje.
El último día ocurrió la más curiosa de las anécdotas. Estaba esperando a que empezase el concierto de los Mojinos cuando mi compañera me dice “¡Eh! ¿Has visto a ese tío?” Ahí plantado había un tipo vestido únicamente con unas zapatillas y un tanga negro. Alucinante. El hombre se había cubierto la cara con una máscara del tipo de las que llevan los luchadores americanos, supongo que para que no lo reconocieran. Mi teoría es que perdió una apuesta contra algún amigo y por eso fue así a Interpeñas. ¿Qué opináis? Tampoco le presté mucha atención, pero fue la nota curiosa de la noche.

Espero que os hayáis divertido. La próxima entrada será de un libro, prometido. Estoy preparando el análisis de La vida es sueño y el comentario de otra novela independiente de Mundodisco.

Saludos desde el Olimpo

domingo, 2 de octubre de 2011

La vida es sueño de Calderón de la Barca I

“Mal Polonia recibe a un extranjero” Luces de Bohemia

Esta frase que Valle-Inclán pone en labios de Max Estrella está sacada de la Escena Primera de la Jornada Primera. Rosaura, cansada y desesperada, increpa al paisaje por el crudo recibimiento, como Max increpa al dueño de la librería por el trato recibido citando a uno de los escritores clásicos del Siglo de Oro español.
Así comienza esta conocida obra teatral, aunque no sea éste el principio de la historia. Ésta transcurre en el reino de Polonia y empieza unos años antes. El rey Basilio (Basileios, rey el griego antiguo), debido a los terribles augurios que acompañaron al nacimietno de su hijo, que pronosticaban que sería más fiera que hombre, decidió privarle de su condición y encerrarlo en una torre. Así el príncipe Segismundo ha crecido sin saber quién es ni porqué ha sido privado de su libertad. Y sus días pasan monótonos y solitarios, sin más compañía que la de Clotaldo, su carcelero y preceptor, fiel servidor de Basilio.
Volvamos a Rosaura, que ha llegado a Polonia disfrazada de hombre para vengar una ofensa, e inadvertidamente entra en la torre y conoce al cautivo, un ser triste, vestido con pieles, que parece más fiera que hombre, aunque con una esmerada educación, que contrasta con su aspecto. Rosaura y su criado son descubiertos por Clotaldo, que al ver la espada de Rosaura, la reconoce como a su hija (aunque sin decírselo). Clotaldo, cumpliendo con su deber, lleva a Rosaura y a su criado ante el rey Basilio, ya que el castigo por descubrir el secreto es la muerte.
En el palacio, Basilio cuenta la historia de su hijo a sus sobrinos Astolfo, duque de Moscovia y la infanta Estrella, que habían acudido a Polonia al no haber herederos con la esperanza de ser nombrados ellos. Basilio, sintiéndose culpable por haber encerrado a su hijo, decide comprobar si las profecías estaban equivocadas. Así Clotaldo obtiene el perdón para Rosaura, que entra al servicio de Estrella, y la orden de llevar a Segismundo a Palacio y explicarle quién es realmente.
En la Segunda Jornada Segismundo, al despertar, decide vengarse de los agravios y hacer su voluntad. Se muestra altanero, orgulloso, vengativo y despectivo. Cuando aparece Estrella intenta cortejarla, pero al intentar frenarle uno de los criados, debido a la incomodidad de la dama, le arroja por la ventana. Sale entonces el rey y le recrimina su comportamiento, a la vez que Segismundo le recrimina a él por el tratamiento que le ha dado durante toda su vida.
En la siguiente escena Rosaura aparece y Segismundo se olvida de Estrella, pero al no responder ésta a su cortejo sino que pretende marcharse, Segismundo pierde la paciencia y Clotaldo debe rescatarla. Astolfo aparece e impide a Segismundo que mate a Clotaldo. El rey, después de esto, ordena que se prenda a Segismundo, se le dé un bebedizo, y se le devuelva a la torre, haciéndole creer que todo ha sido un sueño.
Segismundo, de nuevo en la soledad de su celda, reflexiona sobre su sueño y sobre su comportamiento. Decide reprimir su mal comportamiento y si volviese a “soñar” que era príncipe, comportarse mejor, ya que “todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende”.

“¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.”

En Palacio, mientras tanto, Astolfo intenta cortejar a Estrella, ya que si ambos se casan, ambos heredarán juntos. Pero Estella, celosa, le exige que le dé el retrato de la muchacha que lleva al cuello. Para buscarlo manda a Rosaura, a quien Astolfo reconoce como su amada, pero ésta, al haber sido abandonada por él para casarse con Estrella, ha perdido su honor, y no quiere más que el retrato, entregado por ella en prenda. Como Astolfo se niega a dárselo, forcejean, y son sorprendidos por Estrella. Rosaura le dice que Astolfo, tan reacio a soltar su retrato, ha pretendido además, quitarle uno suyo que llevaba en la manga. Estrella toma el retrato y se lo devuelve a Rosaura, y le exige a Astolfo el suyo, que, como ya no lo tiene, no puede darle.
Durante la Tercera Jornada un grupo de soldados, entrados de la existencia de Segismundo, acuden a liberarle y a ponerse a sus órdenes. Se niegan a que unos príncipes extranjeros (Astolfo y Estrella) hereden la Corona teniendo un hijo el rey. Así, se acaban formando 2 bandos, uno a favor de Astolfo y otro de Segismundo.
Mientras esto ocurre, Rosaura dice a Clotaldo, que ha conseguido volver a Palacio, que si ha de hacer algo por su honor, ha de ser ahora el momento. Pero Coltaldo le debe la vida a Astolfo, así que se niega y ledice quese conforme. Ofrece su fortuna a Rosaura y la anima a entrar en un convento. Rosaura se niega. Toma de nuevo ropas de hombre y acude ante Segismundo, ofreciéndole su espada y su lealtad y pidiéndole que recupere su honra. Segismundo comprende entonces que no está viviendo un sueño, y decide que para merecer a Rosaura antes debe restaurar su honra, y jura hacerlo antes que recuperar su Corona.
Los 2 ejércitos se enfrentan y Segismundo sale vencedor. Basilio se postra ante sus pies descorazonado, todo lo que se predijo ha ocurrido, y gran parte de la culpa es suya. Pero Segismundo le perdona, aunque le recrimina el haberle recluido, y le dice que si cría a un hombre como a una fiera, una fiera será, pero que de haberle enseñado el camino de la rectitud y la bondad, probablemente sus buenas cualidades se hubiesen manifestado, en vez de las malas.
Después exige a Astolfo que se case con Rosaura, y éste se niega hasta que Clotaldo dice que es su hija y, por lo tanto, noble, deshaciendo así el impedimento. Finalmente Segismundo castiga al soldado que lo soltó de su prisión, traicionando así a su padre. Con las alabanzas de todos al nuevo carácter del príncipe cae el telón.


Así acaba el resumen de esta obra, una tragicomedia en 3 actos. Para los que me hayáis seguido hasta aquí, en el siguiente post haré un comentario de algunos aspectos que me han llamado la atención de esta obra. Será menos arduo, lo prometo.

Saludos desde el Olimpo

viernes, 23 de septiembre de 2011

Mundodisco, novelas independientes I: Ritos Iguales

¡Hola de nuevo!
Voy a empezar mi ciclo de reseñas de Mundodisco con esta novela, la tercera de la saga.

El octavo hijo de un octavo hijo es un mago. No hay que darle más vueltas, las Leyes de la Magia (con Mayúscula, por supuesto) son así. Y si a ese niño un mago moribundo le cede su báculo nada más nacer, está claro que será un mago tremendamente poderoso. Pero qué pasa si no nace un hijo..... sino una hija?
Todo el mundo sabe que las mujeres no pueden ser magos, igual que los hombres no pueden ser brujas. Pero nadie se lo ha dicho nunca a la pequeña Eskarina, y cuando sus poderes empiecen a manifestarse la bruja Yaya Ceravieja tomará cartas en el asunto.
Pero hay cosas  que ni la voluntad de Yaya Ceravieja puede torcer (!Si, existen!). Así que Esk debe iniciar su viaje hacia la Universidad Invisible, situada en la lejana Ank-Morpork, sin más compañía que una vieja gruñona y una escoba.
Mientras tanto..... en las Dimensiones Mazmorra extrañas criatura esperan su oportunidad de destruir el Mundodisco.


Una novela muy divertida, que no incluyo en la saga de las Brujas ya que, aunque se presenta a Yaya Ceravieja, no salen Tata Ogg ni Magrat. Yaya no es exactamente la bruja que veremos más adelante, aunque ya se deja ver su carácter y su voluntad (aunque todavía no es la Voluntad). Otra de las cosas que descubrimos aquí, es cómo consiguió su escoba voladora, la única del Disco que necesita pista de despegue.

Es una mezcla de novela de fantasía y sátira, donde trata con muchísima ironía el tema de la igualdad de sexos a la hora de buscar empleo, y de las profesiones "sólo para hombres" o "sólo para mujeres".

En este libro empieza a verse lo que más adelante será Mundodisco, una versión de nuestro Mundobola en el que puede verse reflejado con una aguda visión cualquier aspecto de nuestra sociedad y nuestra historia (el pasaje sobre los zoones y sus Mentirosos es sencillamente genial). Un libro muy recomendable tanto para niños como para adultos.

Espero vuestros comentarios,

Saludos desde el Olimpo

Mundodisco, de Terry Prattchett

¡Hola a todos!
Ya sé que se han vertido ríos de tinta respecto a esta saga, pero me encanta. Y si hay que inundar el ciberespacio para que todo el mundo la conozca, pues se hace.
Para todos los que aun no sepan qué es el Mundodisco, una breve descripción:
   
     "Por las profundidades insondables del espacio nada la tortuga estelar, Gran
      A'Tuin, que transporta sobre su caparazón a los cuatro elefantes gigantes que
     a su vez soportan sobre sus lomos la masa del Mundodisco. En torno a ellos 
     giran un pequeño sol y una luna diminuta. Dibujan una órbita muy complicada
     para provocar los cambios de estación, así que debe ser el único lugar del 
     universo donde a veces un elefante tiene que levantar una pata para dejar pasar 
     al sol."   Brujerías

En un mundo como éste puede ocurrir cualquier cosa. Y lo más disparatado que podamos imaginarnos no es ni la mitad de increíble que las cosas que ocurren todos los días en el Mundodisco.
Y son unos cuantos libros (39 o 40 ya), así que los que no habéis empezado, no sé a que estáis esperando.

Como comprenderéis, reseñar tantos libros no se hace en un momento, así que iré por partes. O mejor dicho, por series:

  • Novelas independientes
  • Brujas
  • La Guardia
  • La Muerte
  • Moist von Lipwig
  • Tiffany Dolorido

Para todos aquellos a los que la impaciencia por leer mis reseñas no os deje dormir (sí, no tengo abuela, lo reconozco) os dejo el enlace a la que, en mi opinión, es la mejor página sobre la obra de Terry Pratchett en castellano:
http://mundodisco.dreamers.com/index.htm

Saludos desde el Olimpo