¡Hola a todos! Como prometí, aquí está mi análisis de La vida es sueño. Los que leísteis el resumen podéis ver que se trata de una obra con multitud de temas a tratar.
Indudablemente es una tragicomedia, género al que eran tan aficionados en nuestro Siglo de Oro. Calderón pretendía reflejar, desde la óptica del XVII, el contraste entre la creencia en la predestinación de las personas (creencia protestante) y la creencia en el libre albedrío (dogma católico). En este duelo indudablemente gana la segunda. Ya que a pesar de aciago destino que las estrellas fijan para Segismundo, al final de la obra éste cambia. Y le reprocha a su padre haber creído más en las estrellas que en la posibilidad de cambio del individuo y de sus instintos a través de una buena educación.
Hoy en día diríamos que ese cambio no se cree nadie. ¿Cómo alguien va a cambiar de un día para otro? Y de ser un arrogante que hace su voluntad sin pensar en nada más se convierte en alguien sensato que utiliza su poder sabia y prudentemente. Ya, claro.
Bueno, pues nos lo han vuelto a hacer tragar. Seguro que la mayoría habéis visto la película de Thor, y el increíble cambio de comportamiento que tiene después de pasar 48 horas en la Tierra sin poderes especiales. ¿No os suena? Un príncipe privado de su rango por su padre. Y que es tan guay que es capaz de cambiar permanentemente y ser la mejor persona del mundo en 2 días. En fin, argumentos consistentes, ¡si señor!
Y no olvidemos que ambos cambian en parte por el amor de una mujer. ¡Ah, el Amor, que Todo lo Redime! (adoro los tópicos románticos, aunque solo sea para poder burlarme de ellos).
Aunque claro, eso de que Segismundo esté enamorado de Rosaura es relativo. Primero Estrella es una belleza, luego Rosaura es el sol que hace palidecer a las estrellas, pero al final se acaba casando con Estrella. Este chico no puede ser más indeciso.
Aunque Rosaura da para una entrada aparte, no os voy a hacer sufrir tanto (bastante hacéis con leer mis divagaciones durante 2 artículos). Es el prototipo de heroína del XVII, en su variante “disfrazada de hombre”. Rosaura llega a Polonia acompañada por su criado Clarín (del que hablaré más adelante) para vengar una afrenta a su honor. En su tierra natal “tuvo amores” con el duque Astolfo, quien ha viajado hasta Polonia para intentar desposarse con su prima Estrella y heredar así el reino a la muerte del rey Basilio. Rosaura ha llegado con el propósito de impedir la boda, a la fuerza si es necesario, ya que su honra depende de que Astolfo cumpla las obligaciones contraídas con ella. Para llevar a cabo semejante misión cuenta con una espada, entregada por su madre, que perteneció a su padre, al que no conoce. Éste resulta ser Clotaldo, el fiel servidor de Basilio y carcelero de Segismundo (vaya nombrecitos, ¿eh?). Pero Clotaldo, hombre de su tiempo, se pasa por el arco del triunfo el Código de Caballería y le falla una y otra vez.
Primero no le dice que es su padre, sólo que intentará ayudarla, cosa que únicamente hace una vez el rey ha perdonado la falta de Rosaura. Después, cuando Astolfo le ha salvado la vida, dice a Rosaura que debe ser agradecido, y que no puede ayudarle contra él. Le ofrece entrar en un convento y su hacienda en pago de la dote. Según el Código de Caballería un vasallo tiene la obligación de obedecer a su señor y un señor la obligación de proteger a sus vasallos (y a las personas que dependen de él). De esta forma Clotaldo debería haber ayudado a Rosaura incluso si el rey hubiese decretado su muerte. También debería haberse enfrentado a Astolfo por el honor de Rosaura ya que aunque a Astolfo le debe gratitud, su deber es protegerla a ella, que es la más desvalida en esta historia y, para más señas, su propia hija.
Una vez queda claro que Clotaldo no la va ayudar de la forma que ella quiere, Rosaura parte en busca de Segismundo (para vengarte de un hombre que te ha abandonado, te vas a buscar a un hombre que casi te viola). El primer impulso de Segismundo es tomarla allí mismo, pero como el hombre nuevo y reformado en el que se ha convertido en 1 noche (¿?), decide no hacerlo y recobrar su honor. Así después de enfrentarse a su padre, lo primero que hace es exigir a Astolfo que se case con ella.
En ese momento Astolfo demuestra la pasta de la que está hecho. Se niega a casarse con ella, ya que como Rosaura no es noble, el matrimonio no puede realizarse. En ese momento Clotaldo, que había permanecido a la sombra de Astolfo y Basilio (siempre detrás de los hombres importantes, me recuerda a Lengua de Serpiente), sale y dice que Rosaura sí que es noble, ya que es hija suya, con lo cual el impedimento de la boda se anula y Astolfo tiene que ceder. De esta forma pierde un matrimonio ventajoso y, debido a la victoria de Segismundo, el reino de Polonia.
Aunque a Clotaldo también se le ve el plumero. No admite en ningún momento que sea el padre de una extranjera que ha cometido crímenes (aunque sean involuntarios) contra el rey y que demás está deshonrada hasta que ve la oportunidad de quedar bien salvándola y sin perjudicar su propio honor. No es lo mismo ayudar a una mujer deshonrada, que tenerla por hija. Su honor también estaba en juego y era mejor que no lo supiese nadie.
Clarín. Éste es un personaje prototípico de nuestro teatro, es el criado gracioso. O bien por ingenio, o por torpeza, o por las situaciones absurdas en que se ve metido (generalmente una mezcla de estos 3 elementos) era el punto cómico de estas obras. Por ellos podemos saber cual era el humor que gustaba en la España del XVII. Y como podéis comprobar sólo lo nombré una vez en el post anterior. No me gustan estos personajes, no los encuentro graciosos, y sus escenas supuestamente ligeras ni me hacen gracia ni me parecen pertinentes. Si quiero leer algo acerca de un pícaro, tengo el Lazarillo o el Buscón. Lo que no necesito es que este personaje inunde todas las obras, como desgraciadamente solía ocurrir.
De todas formas, no hay que dejar que la lógica y otras pequeñas cosas nos hagan disfrutar de las grandes obras de nuestra literatura. Aunque no lo parezca La vida es sueño es una obra que me encanta y que os recomiendo a todos, especialmente si alguna vez tenéis la oportunidad de verla representada. Me he dejado algunas cosas en el tintero, pero ya vale de divagar. Espero vuestros comentarios.
Saludos desde el Olimpo