jueves, 27 de octubre de 2011

La vida es sueño de Calderón de la Barca II

¡Hola a todos! Como prometí, aquí está mi análisis de La vida es sueño. Los que leísteis el resumen podéis ver que se trata de una obra con multitud de temas a tratar.
Indudablemente es una tragicomedia, género al que eran tan aficionados en nuestro Siglo de Oro. Calderón pretendía reflejar, desde la óptica del XVII, el contraste entre la creencia en la predestinación de las personas (creencia protestante) y la creencia en el libre albedrío (dogma católico). En este duelo indudablemente gana la segunda. Ya que a pesar de aciago destino que las estrellas fijan para Segismundo, al final de la obra éste cambia. Y le reprocha a su padre haber creído más en las estrellas que en la posibilidad de cambio del individuo y de sus instintos a través de una buena educación.
Hoy en día diríamos que ese cambio no se cree nadie. ¿Cómo alguien va a cambiar de un día para otro? Y de ser un arrogante que hace su voluntad sin pensar en nada más se convierte en alguien sensato que utiliza su poder sabia y prudentemente. Ya, claro.
Bueno, pues nos lo han vuelto a hacer tragar. Seguro que la mayoría habéis visto la película de Thor, y el increíble cambio de comportamiento que tiene después de pasar 48 horas en la Tierra sin poderes especiales. ¿No os suena? Un príncipe privado de su rango por su padre. Y que es tan guay que es capaz de cambiar permanentemente y ser la mejor persona del mundo en 2 días. En fin, argumentos consistentes, ¡si señor!
Y no olvidemos que ambos cambian en parte por el amor de una mujer. ¡Ah, el Amor, que Todo lo Redime! (adoro los tópicos románticos, aunque solo sea para poder burlarme de ellos).
Aunque claro, eso de que Segismundo esté enamorado de Rosaura es relativo. Primero Estrella es una belleza, luego Rosaura es el sol que hace palidecer a las estrellas, pero al final se acaba casando con Estrella. Este chico no puede ser más indeciso.
Aunque Rosaura da para una entrada aparte, no os voy a hacer sufrir tanto (bastante hacéis con leer mis divagaciones durante 2 artículos). Es el prototipo de heroína del XVII, en su variante “disfrazada de hombre”. Rosaura llega a Polonia acompañada por su criado Clarín (del que hablaré más adelante) para vengar una afrenta a su honor. En su tierra natal “tuvo amores” con el duque Astolfo, quien ha viajado hasta Polonia para intentar desposarse con su prima Estrella y heredar así el reino a la muerte del rey Basilio. Rosaura ha llegado con el propósito de impedir la boda, a la fuerza si es necesario, ya que su honra depende de que Astolfo cumpla las obligaciones contraídas con ella. Para llevar a cabo semejante misión cuenta con una espada, entregada por su madre, que perteneció a su padre, al que no conoce. Éste resulta ser Clotaldo, el fiel servidor de Basilio y carcelero de Segismundo (vaya nombrecitos, ¿eh?). Pero Clotaldo, hombre de su tiempo, se pasa por el arco del triunfo el Código de Caballería y le falla una y otra vez.
Primero no le dice que es su padre, sólo que intentará ayudarla, cosa que únicamente hace una vez el rey ha perdonado la falta de Rosaura. Después, cuando Astolfo le ha salvado la vida, dice a Rosaura que debe ser agradecido, y que no puede ayudarle contra él. Le ofrece entrar en un convento y su hacienda en pago de la dote. Según el Código de Caballería un vasallo tiene la obligación de obedecer a su señor y un señor la obligación de proteger a sus vasallos (y a las personas que dependen de él). De esta forma Clotaldo debería haber ayudado a Rosaura incluso si el rey hubiese decretado su muerte. También debería haberse enfrentado a Astolfo por el honor de Rosaura ya que aunque a Astolfo le debe gratitud, su deber es protegerla a ella, que es la más desvalida en esta historia y, para más señas, su propia hija.
Una vez queda claro que Clotaldo no la va ayudar de la forma que ella quiere, Rosaura parte en busca de Segismundo (para vengarte de un hombre que te ha abandonado, te vas a buscar a un hombre que casi te viola). El primer impulso de Segismundo es tomarla allí mismo, pero como el hombre nuevo y reformado en el que se ha convertido en 1 noche (¿?), decide no hacerlo y recobrar su honor. Así después de enfrentarse a su padre, lo primero que hace es exigir a Astolfo que se case con ella.
En ese momento Astolfo demuestra la pasta de la que está hecho. Se niega a casarse con ella, ya que como Rosaura no es noble, el matrimonio no puede realizarse. En ese momento Clotaldo, que había permanecido a la sombra de Astolfo y Basilio (siempre detrás de los hombres importantes, me recuerda a Lengua de Serpiente), sale y dice que Rosaura sí que es noble, ya que es hija suya, con lo cual el impedimento de la boda se anula y Astolfo tiene que ceder. De esta forma pierde un matrimonio ventajoso y, debido a la victoria de Segismundo, el reino de Polonia.
Aunque a Clotaldo también se le ve el plumero. No admite en ningún momento que sea el padre de una extranjera que ha cometido crímenes (aunque sean involuntarios) contra el rey y que demás está deshonrada hasta que ve la oportunidad de quedar bien salvándola y sin perjudicar su propio honor. No es lo mismo ayudar a una mujer deshonrada, que tenerla por hija. Su honor también estaba en juego y era mejor que no lo supiese nadie.
Clarín. Éste es un personaje prototípico de nuestro teatro, es el criado gracioso. O bien por ingenio, o por torpeza, o por las situaciones absurdas en que se ve metido (generalmente una mezcla de estos 3 elementos) era el punto cómico de estas obras. Por ellos podemos saber cual era el humor que gustaba en la España del XVII. Y como podéis comprobar sólo lo nombré una vez en el post anterior. No me gustan estos personajes, no los encuentro graciosos, y sus escenas supuestamente ligeras ni me hacen gracia ni me parecen pertinentes. Si quiero leer algo acerca de un pícaro, tengo el Lazarillo o el Buscón. Lo que no necesito es que este personaje inunde todas las obras, como desgraciadamente solía ocurrir.
De todas formas, no hay que dejar que la lógica y otras pequeñas cosas nos hagan disfrutar de las grandes obras de nuestra literatura. Aunque no lo parezca La vida es sueño es una obra que me encanta y que os recomiendo a todos, especialmente si alguna vez tenéis la oportunidad de verla representada. Me he dejado algunas cosas en el tintero, pero ya vale de divagar. Espero vuestros comentarios.

Saludos desde el Olimpo

martes, 18 de octubre de 2011

Pilares 2011

¡Hola a todos! Seguro que por el título os podéis imaginar de qué va el artículo. ¿No? Venga, os doy una pista. No va de la juerga que me corrí la semana pasada.
A diferencia de otros muchos zaragozanos yo estuve currando todas las fiestas y casi no pude hacer nada. Me contrataron en un puesto y estuve 9 días haciendo y sirviendo crepes en Interpeñas. Para los que no lo conozcáis es un recinto que se monta para las fiestas, al aire libre, con 6 carpas y capacidad para 40.000 personas. Como os podéis imaginar es una especie de macro fiesta organizada a medias entre el organismo de la Peñas de Zaragoza y el Ayuntamiento.
¿A qué viene todo esto? Bueno, pues como es normal 9 días de trabajar en un sitio así dan para unas pocas anécdotas.
Antes que nada, lamentar profundamente la muerte de 2 jóvenes este año. Al parecer al salir del recinto subieron por un acceso a la autopista. Uno de ellos fue atropellado varias veces y el otro se cayó desde el puente en el que está situado ese tramo de autopista a la calle. Una auténtica pena. Mi más sentido pésame.

Después de la nota trágica, pasemos a las anécdotas. Os voy a contar 3.
La primera es referente a los gustos culinarios de la gente cuando va borracha. La mayoría de la gente a partir de las 6 de la mañana después de una noche de juerga no distingue sabores más allá del dulce y el salado. Aunque hay algunos que llevan esa incapacidad al límite. Todo el mundo ha oído hablar de bocadillos raros, pero es la primera vez que me piden una crepe de bacón, nutella y azúcar.
Otro día una chica bastante jovencita que iba muy mal me pidió una crepe. Menos mal que la moza venía con sus amigas. A la hora de pagar sacó el monedero y empezó a amontonar monedas en el mostrador. Como no podía encontrar las monedas acabó desistiendo e intentó sacar un billete. Pero en lugar de billete sacó una bolsita con marihuana. Una amiga la vio, le cogió el monedero y acabó sacando el billete. ¿Vosotros que hubieseis hecho? ¿Le habríais cogido la bolsa si la amiga no se hubiese dado cuenta? Yo no hubiese sido capaz, pero seguro que a más de uno no le habría importado, jeje.
El último día ocurrió la más curiosa de las anécdotas. Estaba esperando a que empezase el concierto de los Mojinos cuando mi compañera me dice “¡Eh! ¿Has visto a ese tío?” Ahí plantado había un tipo vestido únicamente con unas zapatillas y un tanga negro. Alucinante. El hombre se había cubierto la cara con una máscara del tipo de las que llevan los luchadores americanos, supongo que para que no lo reconocieran. Mi teoría es que perdió una apuesta contra algún amigo y por eso fue así a Interpeñas. ¿Qué opináis? Tampoco le presté mucha atención, pero fue la nota curiosa de la noche.

Espero que os hayáis divertido. La próxima entrada será de un libro, prometido. Estoy preparando el análisis de La vida es sueño y el comentario de otra novela independiente de Mundodisco.

Saludos desde el Olimpo

domingo, 2 de octubre de 2011

La vida es sueño de Calderón de la Barca I

“Mal Polonia recibe a un extranjero” Luces de Bohemia

Esta frase que Valle-Inclán pone en labios de Max Estrella está sacada de la Escena Primera de la Jornada Primera. Rosaura, cansada y desesperada, increpa al paisaje por el crudo recibimiento, como Max increpa al dueño de la librería por el trato recibido citando a uno de los escritores clásicos del Siglo de Oro español.
Así comienza esta conocida obra teatral, aunque no sea éste el principio de la historia. Ésta transcurre en el reino de Polonia y empieza unos años antes. El rey Basilio (Basileios, rey el griego antiguo), debido a los terribles augurios que acompañaron al nacimietno de su hijo, que pronosticaban que sería más fiera que hombre, decidió privarle de su condición y encerrarlo en una torre. Así el príncipe Segismundo ha crecido sin saber quién es ni porqué ha sido privado de su libertad. Y sus días pasan monótonos y solitarios, sin más compañía que la de Clotaldo, su carcelero y preceptor, fiel servidor de Basilio.
Volvamos a Rosaura, que ha llegado a Polonia disfrazada de hombre para vengar una ofensa, e inadvertidamente entra en la torre y conoce al cautivo, un ser triste, vestido con pieles, que parece más fiera que hombre, aunque con una esmerada educación, que contrasta con su aspecto. Rosaura y su criado son descubiertos por Clotaldo, que al ver la espada de Rosaura, la reconoce como a su hija (aunque sin decírselo). Clotaldo, cumpliendo con su deber, lleva a Rosaura y a su criado ante el rey Basilio, ya que el castigo por descubrir el secreto es la muerte.
En el palacio, Basilio cuenta la historia de su hijo a sus sobrinos Astolfo, duque de Moscovia y la infanta Estrella, que habían acudido a Polonia al no haber herederos con la esperanza de ser nombrados ellos. Basilio, sintiéndose culpable por haber encerrado a su hijo, decide comprobar si las profecías estaban equivocadas. Así Clotaldo obtiene el perdón para Rosaura, que entra al servicio de Estrella, y la orden de llevar a Segismundo a Palacio y explicarle quién es realmente.
En la Segunda Jornada Segismundo, al despertar, decide vengarse de los agravios y hacer su voluntad. Se muestra altanero, orgulloso, vengativo y despectivo. Cuando aparece Estrella intenta cortejarla, pero al intentar frenarle uno de los criados, debido a la incomodidad de la dama, le arroja por la ventana. Sale entonces el rey y le recrimina su comportamiento, a la vez que Segismundo le recrimina a él por el tratamiento que le ha dado durante toda su vida.
En la siguiente escena Rosaura aparece y Segismundo se olvida de Estrella, pero al no responder ésta a su cortejo sino que pretende marcharse, Segismundo pierde la paciencia y Clotaldo debe rescatarla. Astolfo aparece e impide a Segismundo que mate a Clotaldo. El rey, después de esto, ordena que se prenda a Segismundo, se le dé un bebedizo, y se le devuelva a la torre, haciéndole creer que todo ha sido un sueño.
Segismundo, de nuevo en la soledad de su celda, reflexiona sobre su sueño y sobre su comportamiento. Decide reprimir su mal comportamiento y si volviese a “soñar” que era príncipe, comportarse mejor, ya que “todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende”.

“¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.”

En Palacio, mientras tanto, Astolfo intenta cortejar a Estrella, ya que si ambos se casan, ambos heredarán juntos. Pero Estella, celosa, le exige que le dé el retrato de la muchacha que lleva al cuello. Para buscarlo manda a Rosaura, a quien Astolfo reconoce como su amada, pero ésta, al haber sido abandonada por él para casarse con Estrella, ha perdido su honor, y no quiere más que el retrato, entregado por ella en prenda. Como Astolfo se niega a dárselo, forcejean, y son sorprendidos por Estrella. Rosaura le dice que Astolfo, tan reacio a soltar su retrato, ha pretendido además, quitarle uno suyo que llevaba en la manga. Estrella toma el retrato y se lo devuelve a Rosaura, y le exige a Astolfo el suyo, que, como ya no lo tiene, no puede darle.
Durante la Tercera Jornada un grupo de soldados, entrados de la existencia de Segismundo, acuden a liberarle y a ponerse a sus órdenes. Se niegan a que unos príncipes extranjeros (Astolfo y Estrella) hereden la Corona teniendo un hijo el rey. Así, se acaban formando 2 bandos, uno a favor de Astolfo y otro de Segismundo.
Mientras esto ocurre, Rosaura dice a Clotaldo, que ha conseguido volver a Palacio, que si ha de hacer algo por su honor, ha de ser ahora el momento. Pero Coltaldo le debe la vida a Astolfo, así que se niega y ledice quese conforme. Ofrece su fortuna a Rosaura y la anima a entrar en un convento. Rosaura se niega. Toma de nuevo ropas de hombre y acude ante Segismundo, ofreciéndole su espada y su lealtad y pidiéndole que recupere su honra. Segismundo comprende entonces que no está viviendo un sueño, y decide que para merecer a Rosaura antes debe restaurar su honra, y jura hacerlo antes que recuperar su Corona.
Los 2 ejércitos se enfrentan y Segismundo sale vencedor. Basilio se postra ante sus pies descorazonado, todo lo que se predijo ha ocurrido, y gran parte de la culpa es suya. Pero Segismundo le perdona, aunque le recrimina el haberle recluido, y le dice que si cría a un hombre como a una fiera, una fiera será, pero que de haberle enseñado el camino de la rectitud y la bondad, probablemente sus buenas cualidades se hubiesen manifestado, en vez de las malas.
Después exige a Astolfo que se case con Rosaura, y éste se niega hasta que Clotaldo dice que es su hija y, por lo tanto, noble, deshaciendo así el impedimento. Finalmente Segismundo castiga al soldado que lo soltó de su prisión, traicionando así a su padre. Con las alabanzas de todos al nuevo carácter del príncipe cae el telón.


Así acaba el resumen de esta obra, una tragicomedia en 3 actos. Para los que me hayáis seguido hasta aquí, en el siguiente post haré un comentario de algunos aspectos que me han llamado la atención de esta obra. Será menos arduo, lo prometo.

Saludos desde el Olimpo