Madrid, Región
Europea, Estados Unidos de la Tierra; 14 de enero de 2109
Unos
insistentes golpes en la puerta de su casa despiertan a la detective Bruna
Husky, una tecnohumana (también llamada replicante o rep) de combate. Unos
instante más tarde su vecina, una rep de cálculo, se abalanza sobre ella e
intenta estrangularla. Unas horas después Miriam Chi, la carismática líder del
MRR (Movimiento Radical Replicante) le contrata para investigar los extraños
suicidios de varios replicantes ocurridos en las últimas semanas en Madrid.
Encargo que no le satisface ni por la clienta ni por las repercusiones del
caso, pero se ve forzada a tomarlo para desahogar sus mermadas finanzas.
Y de repente,
la vida de Bruna se llena de hombres entrando y saliendo intempestivamente de
ella. El militante rep Habib, el cargante inspector de policía Paul Lizard, el
enigmático memorista Pablo Nopal, el líder racista prohumano Hericio, Maio el
omaá vagabundo, el entrañable archivero Yiannis, y por encima de todos, Merlín.
El persistente recuerdo que siempre la acompaña. Cuatro años, tres meses y
veintinueve días (si lees la novela lo entenderás).
Todo esto se
produce en medio de una segunda “Guerra Fría” entre los 3 Estados que existen: los
EUT (la Tierra), un Estado “democrático”, a mitad de camino entre la democracia
de los EEUU en los 50-60s y la española actual, cogiendo lo peor de ambas.
Cosmo, un mundo artificial que gira en la órbita terrestre, hipertecnológico,
“igualitario” y “feliz” en la misma medida que pudo serlo la URRS. Y Labari,
otra plataforma artificial girando alrededor de la Tierra, ésta creada entorno
a un concepto religioso, la creencia en el Único (Dios perfecto y puro), con
igual exigencia de Fe ciega en los líderes que la anterior pero con una
organización en castas más marcada e influencias medievales en la vida
cotidiana (como los juicios por ordalía).
Lágrimas en la
lluvia (título sacado del famoso monólogo de Blade Runner http://www.youtube.com/watch?v=z7g3uT5N5XQ ) es una novela de ciencia ficción escrita por una novelista que no es habitual
del género. En realidad, el escenario futurista sólo es eso, un escenario por
el que pulula nuestra protagonista y todos los personajes que la rodean. Un
marco para hablar de algunas de las eternas preocupaciones del ser humano: la
soledad, el miedo a la muerte, la desesperanza, la pérdida de seres queridos.
No menos importante son los temas sociales tratados. El miedo y el odio hacia
los que son diferentes, la privatización de servicios sociales básicos como la
sanidad y sus consecuencias para la población con bajos recursos, la
manipulación mediática de la información con fines políticos, el consumo de
sustancias tanto legales como ilegales para evadirse de las miserias de la
propia vida y todo lo que trae asociado (tráfico de drogas, adicciones,
delincuencia).
Los que
busquen una novela sin fallos a nivel científico, con explicaciones verosímiles
a todo, mejor que no lo intenten. Pero si te gustaría imaginar cómo sería
Madrid dentro de 2 siglos, si devoras las historias de detectives y no te
importa que la protagonista sea una mujer fuerte, amargada, sarcástica,
contradictoria, algo violenta y al límite del alcoholismo (como suelen ser casi
todos los detectives de novela negra), o te encantó Blade Runner, este puede
ser un buen libro.
Repleto de
personajes interesantes, sobre todo masculinos, ya que son los que más abundan,
pero también femeninos. Me gustan especialmente Lizard, el policía, que nunca
tienes claro si quiere ayudar o entorpecer a la protagonista. Si cree en ella o
la está investigando. Si le cae bien o la detesta.
Y
Yiannis, el archivero. Amigo incondicional de Bruna, idealista y algo inocente.
Un caballero a la antigua usanza es como lo describe Bruna en una ocasión.
Interesante la manera que tiene la autora de introducirlo. Hábil recurso
literario, tanto para mostrarnos el contexto en el que nos movemos como para
presentarnos al personaje, al margen de la subtrama que desarrolla.
Ya que no he
puesto una cita al principio del artículo, como suelo, os la dejo aquí.
-
Vamos
Husky, tú sabes que estamos totalmente discriminados. Somos una especie subsidiaria
y unos ciudadanos de tercera clase.
Si, Bruna lo
sabía. Pero pensaba que la discriminación contra los reps se englobaba dentro
de una discriminación mayor, la de los poderosos contra los pringados. El mundo
era esencialmente injusto. Tal vez los reps tuvieran que soportar condiciones
peores, pero por alguna razón a la detective le ponía enferma sentirse
perteneciente a un colectivo de víctimas. Prefería pensar que la injusticia era
democrática, y atizaba sus formidables palos sobre todo el mundo.
Saludos desde
el Olimpo