viernes, 8 de febrero de 2013

Lágrimas en la lluvia, de Rosa Montero


Madrid, Región Europea, Estados Unidos de la Tierra; 14 de enero de 2109
Unos insistentes golpes en la puerta de su casa despiertan a la detective Bruna Husky, una tecnohumana (también llamada replicante o rep) de combate. Unos instante más tarde su vecina, una rep de cálculo, se abalanza sobre ella e intenta estrangularla. Unas horas después Miriam Chi, la carismática líder del MRR (Movimiento Radical Replicante) le contrata para investigar los extraños suicidios de varios replicantes ocurridos en las últimas semanas en Madrid. Encargo que no le satisface ni por la clienta ni por las repercusiones del caso, pero se ve forzada a tomarlo para desahogar sus mermadas finanzas.
Y de repente, la vida de Bruna se llena de hombres entrando y saliendo intempestivamente de ella. El militante rep Habib, el cargante inspector de policía Paul Lizard, el enigmático memorista Pablo Nopal, el líder racista prohumano Hericio, Maio el omaá vagabundo, el entrañable archivero Yiannis, y por encima de todos, Merlín. El persistente recuerdo que siempre la acompaña. Cuatro años, tres meses y veintinueve días (si lees la novela lo entenderás).
Todo esto se produce en medio de una segunda “Guerra Fría” entre los 3 Estados que existen: los EUT (la Tierra), un Estado “democrático”, a mitad de camino entre la democracia de los EEUU en los 50-60s y la española actual, cogiendo lo peor de ambas. Cosmo, un mundo artificial que gira en la órbita terrestre, hipertecnológico, “igualitario” y “feliz” en la misma medida que pudo serlo la URRS. Y Labari, otra plataforma artificial girando alrededor de la Tierra, ésta creada entorno a un concepto religioso, la creencia en el Único (Dios perfecto y puro), con igual exigencia de Fe ciega en los líderes que la anterior pero con una organización en castas más marcada e influencias medievales en la vida cotidiana (como los juicios por ordalía).
Lágrimas en la lluvia (título sacado del famoso monólogo de Blade Runner http://www.youtube.com/watch?v=z7g3uT5N5XQ ) es una novela de ciencia ficción escrita por una novelista que no es habitual del género. En realidad, el escenario futurista sólo es eso, un escenario por el que pulula nuestra protagonista y todos los personajes que la rodean. Un marco para hablar de algunas de las eternas preocupaciones del ser humano: la soledad, el miedo a la muerte, la desesperanza, la pérdida de seres queridos. No menos importante son los temas sociales tratados. El miedo y el odio hacia los que son diferentes, la privatización de servicios sociales básicos como la sanidad y sus consecuencias para la población con bajos recursos, la manipulación mediática de la información con fines políticos, el consumo de sustancias tanto legales como ilegales para evadirse de las miserias de la propia vida y todo lo que trae asociado (tráfico de drogas, adicciones, delincuencia).

Los que busquen una novela sin fallos a nivel científico, con explicaciones verosímiles a todo, mejor que no lo intenten. Pero si te gustaría imaginar cómo sería Madrid dentro de 2 siglos, si devoras las historias de detectives y no te importa que la protagonista sea una mujer fuerte, amargada, sarcástica, contradictoria, algo violenta y al límite del alcoholismo (como suelen ser casi todos los detectives de novela negra), o te encantó Blade Runner, este puede ser un buen libro.
Repleto de personajes interesantes, sobre todo masculinos, ya que son los que más abundan, pero también femeninos. Me gustan especialmente Lizard, el policía, que nunca tienes claro si quiere ayudar o entorpecer a la protagonista. Si cree en ella o la está investigando. Si le cae bien o la detesta.
Y Yiannis, el archivero. Amigo incondicional de Bruna, idealista y algo inocente. Un caballero a la antigua usanza es como lo describe Bruna en una ocasión. Interesante la manera que tiene la autora de introducirlo. Hábil recurso literario, tanto para mostrarnos el contexto en el que nos movemos como para presentarnos al personaje, al margen de la subtrama que desarrolla.
Ya que no he puesto una cita al principio del artículo, como suelo, os la dejo aquí.
-          Vamos Husky, tú sabes que estamos totalmente discriminados. Somos una especie subsidiaria y unos ciudadanos de tercera clase.
Si, Bruna lo sabía. Pero pensaba que la discriminación contra los reps se englobaba dentro de una discriminación mayor, la de los poderosos contra los pringados. El mundo era esencialmente injusto. Tal vez los reps tuvieran que soportar condiciones peores, pero por alguna razón a la detective le ponía enferma sentirse perteneciente a un colectivo de víctimas. Prefería pensar que la injusticia era democrática, y atizaba sus formidables palos sobre todo el mundo.

Saludos desde el Olimpo